Carstens llama a modernizar el sistema financiero sin sacrificar la confianza
- El Informador de Hidalgo
- hace 5 horas
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El sistema financiero, especialmente el mexicano, enfrenta el desafío de transformarse hacia un esquema más ágil y apoyado en la tecnología, sin perder de vista la confianza y la seguridad de los usuarios, afirmó Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México y exdirector del Banco de Pagos Internacionales.
Durante su participación en el Fintech México Festival 2026 —evento que marcó su regreso a la vida pública tras concluir su gestión en el BIS— el economista sostuvo que tanto las autoridades como la banca privada han avanzado con lentitud frente al ritmo acelerado de la innovación tecnológica.
A su juicio, mientras los bancos suelen permanecer en su “zona de confort”, los marcos legales evolucionan con excesiva lentitud, lo que dificulta incorporar herramientas digitales de última generación al sistema financiero.
Carstens recordó que el dinero ha cambiado constantemente a lo largo de la historia y que cada transformación ha estado ligada a un avance tecnológico, desde el uso de bienes como el cacao hasta la emisión de papel moneda con respaldo institucional.
Sin embargo, señaló que el rasgo distintivo del momento actual es la velocidad sin precedentes con la que evoluciona la tecnología. El reto, explicó, es integrar esas innovaciones sin debilitar la arquitectura de confianza que sostiene al sistema financiero.
“El sistema financiero depende de la confianza”, subrayó, al advertir que cualquier modernización debe preservar ese principio fundamental.
El exgobernador del banco central comparó el rezago financiero con la transformación de otros ámbitos, como la industria automotriz o los teléfonos inteligentes, que han logrado integrar múltiples funciones en un solo dispositivo.
En contraste, consideró que el sector financiero no ha alcanzado ese nivel de convergencia tecnológica. No obstante, apuntó que las instituciones bancarias podrían ser las principales beneficiadas si aceleran la adopción de nuevas herramientas digitales, siempre que exista voluntad política para actualizar el marco normativo.
Carstens planteó que el objetivo debe ser construir un sistema accesible, en el que cualquier persona pueda realizar transacciones en cualquier momento y lugar. Indicó que la tecnología necesaria ya está disponible, pero hace falta coordinación entre banca tradicional, autoridades y empresas tecnológicas.
En materia de monedas digitales privadas, advirtió que las criptomonedas no han cumplido plenamente con las funciones clásicas del dinero —medio de cambio, unidad de cuenta y reserva de valor— y sostuvo que cualquier forma de dinero digital debe estar sujeta a regulación estricta.
Hacia el futuro, anticipó, podrían coexistir distintas modalidades: dinero del banco central —en formato físico y digital—, recursos emitidos por la banca comercial y monedas digitales privadas supervisadas adecuadamente.
Para lograrlo, concluyó, será indispensable avanzar hacia una legislación tecnológicamente neutral y fomentar la colaboración entre todos los actores del sistema financiero.






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