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Punciones accidentales en hospitales representan un riesgo silencioso para el personal de salud

  • Foto del escritor: El Informador de Hidalgo
    El Informador de Hidalgo
  • 2 ene
  • 2 Min. de lectura

La falta de cuidado o errores en el manejo de agujas y jeringas durante la atención hospitalaria continúan siendo un problema de salud pública a nivel mundial, al provocar cada año decenas de miles de infecciones por hepatitis B, hepatitis C y VIH/sida, advirtió Roxana Trejo, epidemióloga y especialista en infecciones nosocomiales.


De acuerdo con la experta, a escala global se registran anualmente alrededor de 66 mil contagios de hepatitis B, 16 mil de hepatitis C y mil casos de VIH derivados de punciones accidentales. En México, aunque no existen cifras oficiales, este tipo de incidentes ocurre con frecuencia y genera costos significativos al sistema nacional de salud, sin que el problema sea plenamente visibilizado.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se producen cerca de dos millones de pinchazos involuntarios entre trabajadores del sector salud, una situación que ha sido analizada en el país durante las últimas dos décadas. No obstante, Trejo señaló que solo recientemente se han registrado avances con la actualización de la Norma Oficial Mexicana NOM-045, enfocada en la vigilancia, prevención y control de las infecciones asociadas a la atención médica.


La Secretaría de Salud, a través de la Dirección General de Epidemiología, busca concluir a la brevedad el proceso administrativo de la nueva norma para incorporar lineamientos específicos sobre el manejo de dispositivos médicos considerados de riesgo, entre ellos medidas para evitar punciones accidentales, principalmente en el personal de enfermería, el sector que con mayor frecuencia reporta este tipo de casos.


La especialista explicó que cuando ocurre una punción involuntaria se activan protocolos de seguimiento, que incluyen pruebas periódicas para detectar hepatitis B, hepatitis C y VIH, así como la administración de tratamientos antirretrovirales y vigilancia médica que puede extenderse hasta un año. El costo de estas intervenciones puede alcanzar entre 250 mil y 300 mil pesos por persona.


Trejo subrayó que la prevención primaria es clave para reducir estos riesgos y que, en el caso de la hepatitis B, es posible mediante la vacunación del personal de salud. Además, destacó la existencia de dispositivos de bioseguridad, diseñados para disminuir las punciones accidentales hasta en un 70 por ciento, aunque su uso en México se limita casi exclusivamente al sector privado.


Estas agujas cuentan con mecanismos de protección que se activan tras su uso o con puntas especiales para la preparación de medicamentos, reduciendo significativamente los accidentes. La especialista, quien también es gerente de Vigilancia Epidemiológica del corporativo ABC y ex presidenta de la Asociación Mexicana para el Estudio de las Infecciones Nosocomiales, indicó que ha colaborado en la revisión de la NOM-045, actualmente en análisis dentro del comité de normalización.


Finalmente, advirtió que uno de los principales pendientes en el país es la falta de un registro sistemático de las infecciones derivadas de punciones accidentales en el personal de salud, lo que dificulta dimensionar el impacto real de este problema.


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